La oportunidad que tenemos como
profesores de utilizar el sinnúmero de tecnologías que nos ofrece la sociedad
actual, nos podría ayudar a incentivar
el desarrollo de las clases, a través de la investigación, sin embargo, como ya
no se trataría de preparar las actividades y quizá presentarlas a través de
algún método de comunicación, sino alimentarlas a través de orientaciones
precisas y prácticas, que permitan al
estudiante encontrar respuestas a sus interrogantes y a las tareas encomendadas
desde internet, que motive al
estudiante a debatir y reflexionar sobre
un tema propuesto por el profesor, lo veo realmente difícil pues el estudiante
es muy perezoso y por más que tenga la tecnología adecuada en sus manos, tendrá
tiempo para otras cosas pero para estudiar lo veo complicado. Sin embargo, considero que podría crearse un
entorno virtual de aprendizaje con interacción presencial en algunas ocasiones
mientras el estudiante toma conciencia de la importancia de esta clase de aprendizaje, la utilización de recursos accesibles fuera
de horarios regulares y la disponibilidad de tiempo individual, todo esto
aunado a la disciplina, organización y administración de tiempo libre que los
obligaría a tener mucha responsabilidad para alcanzar los objetivos propuestos
y ahí viene lo difícil – obligaría – al
estudiante no le gusta que lo obliguen y solo no tendrían la responsabilidad
exigida.
Sin ser tan negativa, si considero que las herramientas
tecnológicas son eficaces para desarrollar nuestro proceso de retroalimentación
e información, con la finalidad de crear y mejorar la realización de mapas
conceptuales, pues nos permitirían
resumir de manera más clara y precisa determinadas temáticas. Y por otra parte, nos permitiría hacer un seguimiento
más oportuno del proceso de aprendizaje, evaluarlos, comunicarse con ellos como
lo hacemos en los cursos virtuales del Sena, es decir, permitiría hacer un sinnúmero de funciones necesarias
para el desarrollo de cursos de formación a distancia por ejemplo.